| |
Instituto de Hematología e Inmunología
Medicina regenerativa II. Aplicaciones, realidad y perspectivas de la terapia celular
Dr. Porfirio Hernández Ramírez1
Resumen
La medicina regenerativa ha surgido como una nueva disciplina médica impulsada fundamentalmente por los nuevos conocimientos sobre las células madre y en su capacidad de convertirse en células de diferentes tejidos. Un aspecto que se debe destacar y que conforma el elemento básico de este tipo de medicina, es que se apoya en los mismos factores intra e intercelulares que el organismo emplea para su autorreparación. Esta se sustenta en la terapia celular, en la administración de elementos subcelulares y en la ingeniería de tejidos, conductas usadas para remplazar por células sanas a las células dañadas por diversos procesos en determinados tejidos. En resumen, ella integra todos los procederes destinados a la promoción de la regeneración celular. En la actualidad, la terapéutica celular es uno de lo temas más excitantes de la medicina contemporánea. En los últimos tiempos, las investigaciones y aplicaciones preclínicas y clínicas de las células madre adultas, en particular las hematopoyéticas, han avanzado rápidamente, fundamentalmente teniendo en cuenta las dificultades surgidas con la obtención y empleo de las células madre embrionarias. Entre las enfermedades en las que se plantean posibles beneficios se encuentran las cardiovasculares, las arteriopatías periféricas, enfermedades neurológicas degenerativas, diabetes mellitus, enfermedades y lesiones óseas, y lesiones de la córnea, entre otras. El objetivo de este artículo es la actualización de los trabajos desarrollados con la aplicación de las células madre adultas en diferentes enfermedades.
Palabras
clave: terapia celular, enfermedad cardiovascular, córnea,
neuropatías, ortopedia, eritropoyetina.
Medicina
regenerativa
En los últimos años se ha
producido un extraordinario avance en los conocimientos relacionados
con diferentes ramas biomédicas, entre ellas, la biología celular,
lo que ha dado un notable impulso a una nueva rama de la medicina
denominada medicina regenerativa .
Esta disciplina médica se ha basado fundamentalmente en los nuevos
conocimientos sobre las células madre y en su capacidad de
convertirse en células de diferentes tejidos.1-3
Un aspecto que se debe
destacar y que conforma el elemento básico de este tipo de medicina,
es que se apoya en los mismos factores intra e intercelulares que el
organismo emplea para su autorreparación. Ella se sustenta en la
terapia celular, en la administración de elementos subcelulares y en
la ingeniería de tejidos, conductas usadas para remplazar por
células sanas a las células dañadas por diversos procesos en
determinados tejidos. Recientemente se ha planteado el nuevo
concepto de ingeniería de tejidos in
vivo, que comprende la generación y reconstrucción in vivo de tejidos u órganos. Para
alcanzar estos objetivos se utiliza una matriz biodegradable o
andamio que forma una estructura porosa, trabecular o reticular que
se prepara in vitro y se coloca en el
tejido dañado para que se promueva, en un microambiente apropiado,
el crecimiento y propagación in situ
de las células residentes circundantes, o bien de células madre
que pueden implantarse en ese sitio para lograr la regeneración
hística.4-6 En
contraposición a estos procederes in vivo
tenemos la obtención de tejidos in
vitro calificada como ingeniería de tejidos in vitro y con un criterio más amplio como
ingeniería de tejidos y órganos.7
En resumen, la medicina regenerativa integra
todos los procederes destinados a la promoción de la regeneración
celular.
¿Que células madre se emplean: embrionarias
o adultas?
El interés que se ha centrado
en la llamada por algunos “revolución de la medicina regenerativa”
tiene su base fundamentalmente en los excitantes nuevos
conocimientos relacionados con la biología y potencialidades de las
células madre, en particular de las células somáticas o adultas,
para convertirse en células de diferentes tejidos y que han dado
lugar al nacimiento de un nuevo tipo de terapia celular basada en el
aporte de células madre.
A pesar de que las células
madre embrionarias de ratón se venían estudiando desde el inicio de
los años 80 del siglo pasado, no fue hasta 1998 que se obtuvieron
las primeras células madre embrionarias de procedencia humana, lo
que abrió un nuevo campo de investigación y posibilidades de
aplicación práctica.2,3,8 Desde entonces, un gran cúmulo de
investigaciones básicas han aportado destacados conocimientos
relacionados con la biología celular y la potencialidad diferencial
de estas células.2,9 No obstante, numerosas incógnitas se
mantienen aún.
Por otra parte, en los últimos
años se han realizado varios estudios que han aportado resultados
sorprendentes, pues sugieren que la potencialidad de algunos tipos
de células madre adultas es mayor de lo que se pensaba, pues estas
han mostrado en determinadas condiciones, capacidad para
diferenciase en células de diferentes linajes. Asimismo, algunas
investigaciones han evidenciado la existencia de células madre
adultas en varios tejidos del organismo, aún en algunos en que se
afirmaba que carecían de células con capacidad regenerativa, como el
sistema nervioso y el músculo cardíaco, donde hoy se ha confirmado
la existencia de células madre: la célula madre neuronal y la
cardíaca, respectivamente. Es más, estudios recientes han indicado
la existencia de varias poblaciones aparentemente distintas de
células progenitoras cardíacas residentes en el corazón que podrían
potencialmente regenerar músculo cardíaco funcional, pero sus
capacidades reales no están aún esclarecidas. Este es un tema de
gran actualidad en el que se requiere profundizar las
investigaciones.10
Estos descubrimientos han dado
lugar a grandes expectativas en cuanto a la aplicación clínica de
las células madre adultas para el tratamiento de diversas
enfermedades crónicas que en la actualidad resultan incurables por
los métodos existentes.2,3,9 El interés terapéutico relacionado
con el potencial de las células madre para la regeneración de
tejidos dañados se ha ido incrementando notablemente ante las
evidencias de que algunas células madre adultas, en particular las
que se encuentran en la médula ósea, pueden implantarse exitosamente
en diversas localizaciones, fundamentalmente si el sitio receptor
está dañado, donde después de acomodarse en un microambiente
favorable que se ha denominado “nicho”, pueden diferenciarse,
proliferar y contribuir a la regeneración del tejido dañado.1,3
Todo esto ha llevado a una
intensa confrontación científica entre los que apoyan la utilización
de células embrionarias y los que defienden las ventajas de las
células madre adultas.
En este sentido se han
obtenido importantes avances en el estudio y aplicación de las
células madre adultas, ya que ellas muestran notables ventajas sobre
las embrionarias, pues su manipulación resulta más simple, pueden
ser autólogas y por lo tanto, no ocasionan trastornos inmunológicos,
no presentan limitantes éticas ni legales, ni tampoco se ha
comprobado que produzcan neoplasias, lo que contrasta positivamente
con las características de las células embrionarias, cuya obtención
y expansión son más complejas, tienen potencial inmunogénico por ser
alogénicas, enfrentan problemas éticos y legales, y además tienen
capacidad tumorogénica in vivo.3 Asimismo, la
experiencia acumulada con el uso de la célula madre hematopoyética y
su mayor facilidad de obtención, comparada con otras células madre
adultas identificadas, han hecho que las investigaciones y
aplicaciones con este tipo de célula madre hayan avanzado
rápidamente.
El gran desarrollo que ha ido
alcanzado progresivamente la ingeniería genética ha permitido la
obtención de diferentes factores estimuladores recombinantes y
proteínas eficaces en la regeneración de algunos tejidos. Sin
embargo, se ha señalado que gran parte de las enfermedades que
podrían beneficiarse con la medicina regenerativa se deben a
trastornos en la interacción de una gran variedad de componentes
celulares y no a la falta de una sola proteína. Ante esta situación
tan compleja, se plantea que la terapéutica celular puede ser una
estrategia integral más lógica y eficaz, pues proporcionaría un
método dinámico capaz de aportar no solo células madre, sino también
diferentes factores estimuladores producidos o inducidos por esta,
con capacidad para favorecer la diferenciación de las células
implantadas y también la estimulación de las células propias del
tejido receptor, con lo que se conformaría un nicho hístico
apropiado para una regeneración más fisiológica del tejido
dañado.1,11 Sin
embargo, esto no excluye la posibilidad de combinar la terapia
celular con el aporte de factores de crecimiento específicos, lo que
podría incrementar los beneficios regenerativos.
En la actualidad, la
terapéutica celular es uno de los temas más excitantes de la
medicina contemporánea, como lo fueron en su época sus antecesores
representados por la transfusión sanguínea y el trasplante de médula
ósea, que hoy son ya tratamientos habituales y de reconocido valor
en medicina. Por razones prácticas y la experiencia que ya se ha
acumulado con su uso, el tejido hematopoyético se ha convertido en
la fuente de células madre que más frecuentemente se está utilizando
en la medicina regenerativa, en contraposición al empleo de células
embrionarias.3,11 En la actualidad, las células madre
embrionarias son objeto de múltiples estudios, pero aunque se han
hecho algunos avances, se considera que aún deben pasar algunos años
antes que se puedan introducir en la clínica.
Integración multidisciplinaria
Un hecho significativo en el
campo de la medicina regenerativa es que para su avance se ha
requerido y es necesaria una integración multidisciplinaria donde
diferentes especialidades, entre ellas biología celular,
hematología, inmunología, biología molecular, ingeniería de tejidos,
biomateriales, trasplantología e investigación clínica, entre otras,
junto a la medicina regenerativa, den sus aportes para la solución
de situaciones cada vez más complejas que van surgiendo de acuerdo
con la obtención de nuevos conocimientos, lo que hace indispensable
la formación de grupos cooperativos multidisciplinarios que permitan
un desarrollo acelerado de este tipo de medicina, tanto en sus
aspectos básicos como aplicados.11
Aplicaciones preclínicas y clínicas
Prácticamente todos los sitios
del organismo resultan en la actualidad de interés para la
investigación relacionada con la medicina regenerativa. Entre las
enfermedades en las que se plantean posibles beneficios se
encuentran las cardiovasculares, la enfermedad oclusiva arterial de
las extremidades, enfermedades neurológicas, degenerativas, diabetes
mellitus, enfermedades y lesiones óseas, entre otras.9,12
Como contribución al
desarrollo de la medicina regenerativa se han realizado múltiples
investigaciones básicas y preclínicas a las que con posterioridad se
han añadido algunos ensayos clínicos con la aplicación de células
madre adultas.
Para la aplicación de las
células madre adultas presentes en la médula ósea se pueden
considerar fundamentalmente 2 métodos generales:
- El trasplante de médula ósea, de sangre
periférica enriquecida en células madre y progenitoras
hematopoyéticas o de sangre del cordón umbilical, que se han
empleado y se usan en la forma convencional para la repoblación
del tejido hematopoyético, y además para la regeneración de otros
tejidos, principalmente en enfermedades degenerativas, metabólicas
y autoinmunes.
- La terapia celular con células madre,
terapia celular regenerativa o simplemente terapia celular, según
los conceptos actuales, puede hacerse mediante 4 procederes
principales (K ö rbling M.
Adult stem cell therapy: A new treatment modality? Presentado
en el Simposio de Medicina Regenerativa. V Congreso Nacional y VII
Jornada Latinoamericana de Hematología, Inmunología y Medicina
Transfusional. La Habana , Cuba, 16-20 mayo; 2005). L os 3
primeros se aplican con cierta regularidad en los ensayos
preclínicos y clínicos realizados hasta el momento:
- Inyección de las células madre
directamente en el órgano lesionado.
- Perfusión local del tejido lesionado, con
células madre.
- Incremento sistémico, durante un tiempo
prolongado, de la concentración de células madre circulantes, con
la finalidad de facilitar y aumentar su acceso al sitio lesionado.
En este punto debe destacarse
que en la actualidad es de gran interés el uso de factores
estimuladores que movilicen células madre endógenas y faciliten su
traslado hasta los sitios dañados sin necesidad de ser extraídas del
organismo, procesarlas y administrarlas después. Este es un método
simple que merece ser investigado más ampliamente por las
implicaciones prácticas que puede tener.
- Una opción aún más experimental sería la
manipulación microambiental del tejido dañado, como una forma de
incrementar la atracción de células madre exógenas circulantes.
Otra posibilidad que nos
parece lógica sería la combinación de algunos de estos métodos,
particularmente de aquellos que resulten más efectivos, pues esta
asociación pudiera incrementar la disponibilidad de células madre en
el sitio lesionado.
Un quinto proceder en
desarrollo es la preparación de las células madre para que puedan,
mediante mecanismos inmunológicos, fijarse específicamente en los
tejidos que se quieren regenerar, proceso que se ha denominado
“pintar” las células. En este método las células madre se recubren
con un “cebador” formado por el ácido graso palmítico que se une a
su membrana y en el que se fija proteína A. Esta proteína tiene la
característica de unirse firmemente con la fracción Fc de
anticuerpos. Después de esto, la célula “se pinta”, lo que consiste
en añadirle un anticuerpo específico o bien una proteína de fusión
formada por un fragmento Fc y un péptido específico. Ambos elementos
inmunológicos específicos tienen la potencialidad de dirigir a la
célula madre “pintada” hacia el tejido diana que se desea
regenerar.13
Trasplante de médula ósea
Trasplante de médula ósea y de células de
la sangre periférica para la reconstitución del tejido
hematopoyético y del sistema inmune
Este es el uso más amplio que
se ha dado a este tipo de tratamiento, tanto en su forma alogénica
como autóloga, y el que se ha incrementado en los últimos años con
la aplicación de sangre periférica enriquecida en células madre y
progenitoras hematopoyéticas, con la utilización de sangre del
cordón umbilical y con la obtención de estos componentes de donantes
no emparentados. Su indicación fundamental ha sido en enfermedades
hematológicas y oncológicas.
Dentro de las hematológicas
tenemos, principalmente, procesos malignos como las leucemias
agudas, leucemias crónicas, síndromes mielodisplásicos, mieloma
múltiple, amiloidosis primaria y linfomas, tanto en sus variedades
de Hodgkin como no hodgkinianos. También es indicación frecuente en
algunos tipos de anemia como la aplasia medular, aplasia selectiva
de eritrocitos, anemia de Fanconi.14
Dos enfermedades en que se ha
comenzado recientemente este tipo de tratamiento son la
beta-talasemia mayor y la anemia drepanocítica con alto riesgo. En
estas enfermedades aún se mantienen las investigaciones para una
evaluación más precisa de su indicación, de las posibilidades de
curación y del balance riesgo – beneficio.15
En oncología se ha empleado en
el tratamiento del glioma, sarcoma de partes blandas, tumores
germinales, sarcoma de Erwing y otros tumores sólidos en los que se
han incluido retinoblastomas, cáncer del ovario, cáncer testicular,
cáncer de mama, neuroblastoma, cáncer renal y menos frecuentemente
otros tipos de tumores.14
También se ha utilizado en el
tratamiento de algunos trastornos inmunológicos primarios.14,15 Algunas de las
indicaciones en este campo incluyen, la inmunodeficiencia combinada
severa y los síndromes de Wiskott-Aldrich, el linfoproliferativo
ligado al cromosoma X y el de hiper IgM. En ocasiones, también se han
trasplantado con éxito casos con agammaglobulinemia común
variable.15
Trasplante de médula ósea y de células de
la sangre periférica en la regeneración de tejidos no
hematopoyéticos
Esta indicación, aunque con
menor frecuencia que la señalada anteriormente, también se ha ido
incrementando progresivamente para el tratamiento, principalmente,
de enfermedades genéticas, metabólicas, degenerativas y autoinmunes.
Entre las entidades con
componentes metabólicos tenemos la osteogénesis imperfecta, la
osteopetrosis,9,15-17 la enfermedad de Gaucher y el
síndrome de Hurler.
En condiciones experimentales
se ha podido comprobar que la infusión intravenosa de la médula ósea
realizada en ratones y mandriles lograba implantación de
células madre, no solo en la médula ósea de estos animales, sino
también en otros sitios como huesos, cartílagos, pulmones y el bazo.
18 En modelos de ratón con osteogénesis imperfecta severa se pudo
comprobar una mejoría en la composición del hueso mediante este
proceder terapéutico.19
En el aspecto clínico se ha
realizado trasplante de médula ósea alogénica para el tratamiento de
casos de osteogénesis imperfecta severa.13,15,17 En 3 niños en que este
tratamiento se realizó se pudo observar que después de 3 meses del
trasplante se había producido un aumento de la densidad ósea total
con neo-ostogénesis en los sitios afectados y disminución de las
fracturas. Estas experiencias requieren de su repetición en mayor
número de casos para poder comprobar su efectividad real.
En 1980 se comunicaron los
primeros casos de osteopetrosis trasplantados con éxito.16 Esto fue un fuerte
argumento a favor de que los osteoclastos procedían del donante y
por lo tanto, de las células de la médula ósea. Evolutivamente se
observó remodelación ósea con aumento del calcio sérico y del
espacio medular.
Estas modificaciones no se
presentaron hasta después de 4-6 meses de realizado el
trasplante.15
El primer trastorno innato del
metabolismo en responder satisfactoriamente al trasplante de médula
ósea alogénica fue la enfermedad de Gaucher. Aunque la conducta
terapéutica en esta enfermedad se ha modificado sustancialmente por
la efectividad del uso de la enzima glucocerebrosidasa disponible
comercialmente, la administración de esta enzima no revierte las
anomalías que se producen en el sistema nervioso central, por lo que
se ha sugerido continuar explorando la posibilidad del trasplante en
casos seleccionados de acuerdo con sus manifestaciones clínicas. El
otro trastorno congénito del metabolismo que ha respondido
satisfactoriamente al trasplante de médula ósea, es el síndrome de
Hurler, o deficiencia de a -iduronidasa. En otras
mucopolisacaridosis los resultados han sido muy inconsistentes.15
El crecimiento y reparación
del músculo esquelético se lleva a cabo normalmente mediante células
madre musculares o mioblastos, denominadas también células
satélites, que se encuentran localizadas entre el sarcolema y la
lámina basal del músculo.12,20 En los músculos en regeneración se
ha podido apreciar que el número de precursores miogénicos es mucho
mayor que el de las células satélites residentes, lo que ha sugerido
la migración o reclutamiento de células madre de otros sitios que
han efectuado una diferenciación.21
La administración endovenosa
de médula ósea alogénica en un paciente con distrofia muscular de
Duchenne posibilitó una restauración parcial de la expresión de
distrofina en los músculos afectados. 9 Por otra parte,
recientemente, a otro paciente con esta enfermedad se le practicó un
trasplante convencional de células madre hematopoyéticas con células
del cordón umbilical y se observaron algunos resultados
prometedores.22
Sin embargo, se ha podido
advertir que en los ratones con distrofia muscular tipo Duchenne
deficientes en distrofina y que fueron trasplantados con médula ósea
singénica en la forma que habitualmente se realiza para la
regeneración hematopoyética, no se pudo obtener un aumento
significativo de tejido muscular normal, pues solo un número bajo de
las células transplantadas expresaban distrofina.20,21
Estas observaciones, aunque no
totalmente satisfactorias, son para algunos investigadores un
indicador para continuar investigaciones en esta área, que permitan
definir la utilidad o no de este tipo de tratamiento.
El trasplante de médula ósea
convencional se ha empleado además en otro grupo de enfermedades
metabólicas con afectación del sistema nervioso central, como la
adenoleucodistrofia, la leucodistrofia metacromática y la
leucodistrofia globoide, con resultados favorables en muchos casos,
fundamentalmente si el trasplante se realiza lo más precozmente
posible.15
Recientemente se ha
intensificado el interés en la utilización de este tipo de
tratamiento en algunas enfermedades autoinmunes ante las evidencias
de que estas pueden originarse en trastornos relacionados con las
células madre y por lo tanto, el trasplante de células madre
hematopoyéticas pudiera ofrecer un tratamiento efectivo, que está
apoyado, además, por el régimen de acondicionamiento que se usa en
este tipo de trasplante y que tiene altas propiedades
inmunosupresoras. Una de las bases sobre la que se ha fundamentado
esa conducta es la relacionada con las experiencias obtenidas en
modelos animales de enfermedades autoinmunes, en los que el
trasplante de células madre hematopoyéticas ha logrado prevenir el
desarrollo de la enfermedad y revertir el daño de órganos, asociado
con la enfermedad.
Ejemplos de estos modelos
animales incluyen la artritis autoinmune, nefritis autoinmune,
diabetes mellitus, miastenia gravis, encefalomielitis autoinmune y
lupus eritematoso sistémico. Entre los ejemplos de enfermedades
autoinmunes en los humanos en que se han reportado resultados
favorables con el trasplante de células madre hematopoyéticas, se
incluyen la enfermedad de Crohn, dermatitis herpetiforme, diabetes
mellitus insulinodependiente, lupus eritematoso diseminado,
vasculitis sistémica, psoriasis, artritis reumatoidea, artritis
juvenil, esclerodermia y la esclerosis múltiple.15 Este es un tema de
gran interés que se mantiene en constante investigación.
Terapia celular con células madre
Este proceder terapéutico
incluye el uso de células embrionarias o de células adultas. Las
células embrionarias se encuentran aún en un período de
investigación, por lo que en este trabajo nos referiremos
esencialmente a la terapéutica con células madre adultas. De estas
últimas las que se han empleado más frecuentemente son las derivadas
de la médula ósea, ya sea aplicando el conjunto de células
mononucleares, teniendo en cuenta su composición heterogénea, por lo
que de esta forma se utiliza un “cóctel celular”; también haciendo
una selección de determinadas células, con mayor frecuencia
relacionada con el enriquecimiento de células CD34 +, CD33 +, CD133
+ u otros marcadores específicos, o mediante la expansión de células
mesenquimales o endoteliales. Otra fuente con la que se está
experimentando recientemente por su también fácil acceso, es la de
las células adiposas obtenidas mediante liposucción, pero este
método se encuentra aún bastante limitado. En lesiones de la córnea
se han realizado notables avances con el uso de las células madre
obtenidas en la región del limbo corneal.
A continuación se exponen las principales
enfermedades en que se ha empleado la terapia celular en alguna de
sus formas.
Enfermedades cardiovasculares:
Mediante diferentes modelos
animales se han llevado a cabo diversos experimentos para evaluar el
grado de regeneración miocárdica en corazones en los que se han
provocado trastornos isquémicos. Una estrategia que se ha empleado
es el trasplante de mioblastos.23,24 En algunos de estos experimentos
se ha obtenido éxito en la regeneración miocárdica y en la
angiogénesis mediante el trasplante de cardiomiocitos fetales o
mioblastos procedentes de músculos estriados. Se ha comentado que
con este proceder, no se ha apreciado una adecuada integración
estructural ni se han observado manifestaciones fisiológicas
funcionales,25
pero por otra parte, se ha señalado que la mayoría de los estudios
han mostrado que el trasplante de mioblastos contribuye a mejorar la
función cardíaca.26
Una nueva estrategia con la
que se han obtenido resultados satisfactorios es el aporte de
células madre derivadas de la médula ósea. En ratones y cerdos se ha
demostrado que las células procedentes de la médula ósea son capaces
de lograr la regeneración del miocardio infartado e inducir
miogénesis y angiogénesis.
La mayor parte de estos
estudios sugieren que la transferencia de células madre y células
progenitoras al músculo cardíaco puede tener un impacto favorable
sobre la perfusión y actividad contráctil de la zona dañada. Algunos
investigadores han propuesto que el efecto beneficioso pudiera estar
relacionado con la implantación de las células madre en el tejido y
su fusión con las células residentes o su transdiferenciación en
cardiocitos o en células del endotelio vascular; mientras que otros
han sugerido la posibilidad de que simplemente la retención
transitoria de las células madre aportadas sea ya suficiente para
promover la liberación de algunos mediadores que favorezcan la
actividad funcional.27
Se ha planteado que en el
infarto del miocardio los objetivos de la terapia celular con
células madre, denominada cardiomioplastia celular, serían
idealmente la reducción de la muerte celular de cardiomiocitos, la
promoción del retorno a la función normal del miocardio isquémico
todavía viable, la estimulación de la revascularización de la zona
isquémica y la regeneración de cardiomiocitos funcionales, con la
finalidad de preservar la función contráctil y reducir la
posibilidad de tejido cicatrizal. En síntesis, se plantea la
promoción de la angiogénesis y la regeneración de
cardiomiocitos.28
Con la estrategia de la
angiogénesis se trata de promover la formación de vasos sanguíneos
para prevenir o controlar enfermedades isquémicas. 29 Hasta el 2004,
se habían efectuado diferentes ensayos clínicos en alrededor de 900
pacientes para promover el desarrollo endógeno de vasos sanguíneos
colaterales en el miocardio isquémico mediante la administración de
proteínas angiogénicas o de genes de factores de crecimiento
angiogénico. A pesar de los resultados obtenidos, se ha señalado que
la angiogénesis es una estrategia limitada al rescate del tejido
isquémico y que no puede contribuir directamente a la restauración
de la función contráctil, por lo que se plantea que la terapia
celular proporcionaría un método más integral de tratamiento.30
La aplicación clínica de
terapia celular se ha realizado mediante la transferencia de
mioblastos o de células procedentes de la médula ósea.
Existen varias comunicaciones
sobre el uso de mioblastos para el tratamiento de trastornos
isquémicos miocárdicos. En varios casos, este método ha resultado
satisfactorio, pues se ha observado una mejoría significativa de la
función cardíaca, sobre todo de la sistólica.24,26,31 Sin embargo, se mantiene la
preocupación sobre su uso, ya que puede provocar arritmias
ventriculares. En un estudio realizado en 10 casos, 4 de ellos
necesitaron la implantación de un desfibrilador ventricular interno
a causa de las arritmias.32
Aunque se ha demostrado que
las células embrionarias humanas se pueden diferenciar en células
con propiedades estructurales y funcionales de cardiomiocitos, su
posible aplicación en humanos se considera aún lejana. Por este
motivo, los trabajos se han derivado hacia el uso de células madre
procedentes de la médula ósea.
Un grupo de investigadores de
la Universidad de Dusseldorf fue el primero en implantar células
mononucleares de la médula ósea autóloga, mediante su inyección
intracoronaria en un paciente con infarto agudo del miocardio, lo
que después se repitió en otros 10 enfermos con resultados
favorables y sin efectos secundarios importantes.25,33
Con posterioridad, otros
grupos han continuado las investigaciones con implantación de
células madre procedentes de la médula ósea o de células movilizadas
a la sangre periférica mediante factores estimuladores en enfermos
con infarto del miocardio, isquemia miocárdica crónica o
insuficiencia cardíaca congestiva crónica.26,31,34-37 Para ello se han utilizado
otros métodos como son: la inyección directa intramiocárdica durante
una intervención quirúrgica de revascularización cardíaca, la
perfusión retrograda por vía endovenosa o bien la inyección celular
transendocárdica directamente a las áreas isquémicas mediante un
mapeo electromecánico. 35,38 Estos estudios mostraron mejoría de la
perfusión miocárdica, lo que ha sido demostrado mediante técnicas no
invasivas como la tomografía computadorizada por emisión de un solo
fotón (SPECT, del ingles single photon
emissión cumputerized tomography).
El asentamiento en el
miocardio de las células madre de la médula ósea implantadas en
modelos animales, se ha monitoreado mediante técnicas con marcaje
fluorescente o radioactivo de los tejidos dañados. Sin embargo, esto
no se había podido hacer en seres humanos hasta fecha reciente, en
que se logró con el uso de la técnica de tomografía por emisión de
positrones (PET, del inglés positron
emissión tomography), que permitió identificar la presencia
tanto de células mononucleares totales, como de células CD34+
asentadas en el miocardio infartado después de su administración por
vía intracoronaria. Este método comprobó objetivamente la eficacia
de estas células para asentarse en el tejido miocárdico dañado y
abre nuevas posibilidades para el seguimiento evolutivo de las
enfermos.36
Hasta el momento, las células
madre adultas procedentes de la médula ósea parecen ser la mejor
opción para la regeneración cardíaca.38
Un tratamiento alternativo
podría ser la administración de factores estimuladores que puedan
favorecer la regeneración miocárdica y la mejoría de la función
cardíaca. En ratones en que se provocó infarto del miocardio, la
administración de factores estimuladores promovió la movilización de
células de la médula ósea y la reparación de la zona infartada, e
incrementó la supervivencia de los animales tratados. Se planteó que
estos efectos fueron inducidos por las células hematopoyéticas
movilizadas.39
Sin embargo, la aplicación clínica de este método ha estado limitada
por los resultados de un estudio en que se produjo una alta
incidencia de reestenosis del stent
implantado en pacientes con infarto del miocardio que
recibieron factor estimulador de colonias de granulocitos
(F-ECG).37 No
obstante, se han continuado las investigaciones con la aplicación de
este factor y esa complicación no se ha comprobado.
En 5 pacientes que recibieron
F-ECG 48 horas después de la implantación de un stent por un infarto agudo del miocardio,
se obtuvo una mejoría significativa de la función miocárdica y de la
perfusión sin que se produjeran manifestaciones secundarias
importantes.40
En otro estudio realizado en 20 pacientes con infarto agudo del
miocardio con ST elevado, los enfermos se distribuyeron
aleatoriamente en un grupo que recibió F-ECG y otro con placebo. En
los pacientes tratados, la fracción de eyección del ventrículo
izquierdo (FEVI) mostró tendencia a un mayor incremento (P = 0,068)
y no presentaron reacciones secundarias.41 En otro ensayo clínico en casos con
cardiopatía isquémica crónica severa, los enfermos tratados con
FEC-G tuvieron una disminución de las manifestaciones anginosas y
del consumo de vasodilatadores, y no se presentaron efectos adversos
significativos. Solamente se apreció una ligera disminución de la
FEVI que fue significativa mediante imágenes de resonancia
magnética, pero sin significación analizada con SPECT. La FEVI no se
modificó cuando se midió por ecocardiografía.42
En general, este es un tema
que aún se mantiene abierto a la investigación para que se pueda
llegar a una conclusión firmemente sustentada.
Otro factor estimulador que se
ha evaluado en el tratamiento de la cardiopatía isquémica es la
eritropoyetina (EPO). Se ha señalado que la EPO puede proteger a los
cadiomiocitos de la apoptosis y disminuir el tamaño del infarto, lo
que favorece la función cardíaca y mejora la contractilidad del
ventrículo izquierdo.
El algunos estudios clínicos
preliminares en pacientes anémicos, se pudo observar que la EPO
podía aumentar la FEVI y el volumen de eyección del corazón, lo que
sugería una mejoría de la función cardíaca por la corrección de la
anemia. Además, como la EPO puede promover angiogénesis, también se
sugirió que la formación de nuevos vasos sanguíneos puede contribuir
a la recuperación cardíaca funcional inducida por la EPO. Estudios
más recientes en enfermos con insuficiencia cardíaca severa o
resistente y anemia ligera, han demostrado que la combinación de EPO
subcutánea con hierro intravenoso puede aumentar la FEVI y alcanzar
alrededor del 80 % de reducción de los días de hospitalización.43
La utilización de EPO en un
mayor número de enfermos con cardiopatías debe seguramente
contribuir a la profundización de los conocimientos en este
importante tópico.
Miembros inferiores
isquémicos:
En general, se ha planteado
que el objetivo terapéutico de la isquemia crónica de los miembros
inferiores consiste en aliviar la sintomatología, particularmente el
dolor, evitar la progresión de la enfermedad y disminuir el índice
de amputaciones. Se ha señalado que la meta principal en la mayor
parte de los pacientes con isquemia crítica, es la preservación de
la extremidad afectada.
El empleo de avanzados modelos
de experimentación en animales, ha permitido desarrollar diferentes
estrategias para el tratamiento de la enfermedad isquémica, donde se
incluye la de miembros inferiores. En ratones, se ha podido
demostrar que en extremidades posteriores con isquemia provocada y
en las que se inyectaron células progenitoras endoteliales,
mejoraron la circulación y se evitó su autoamputación.44 Un resultado
semejante se obtuvo con la inyección intramuscular en el miembro
isquémico de células estromales procedentes de la médula ósea.45
En estudios realizados en
humanos se han utilizado algunas proteínas y factores angiogénicos
no solo en cardiopatías isquémicas, sino también en isquemias de
miembros inferiores. En general, en estos ensayos solo se ha usado
un único factor de crecimiento, lo que resulta una limitante para un
proceso, donde se requiere la interacción de varios factores y
elementos, entre ellos la intervención de la célula endotelial, por
lo que se sugirió la posibilidad del uso conjunto de diferentes
factores de crecimiento de la angiogénesis.44,46 Sin embargo, este procedimiento es
más complejo y resulta costoso.
Un proceder que se considera
un método integral para enfrentar el estado isquémico, es el
suministro de células que puedan influir en la liberación de
factores de crecimiento, o bien progenitores de células endoteliales
capaces de actuar directamente en el mecanismo angiogénico. Se ha
planteado que la implantación de células mononucleares de médula
ósea autóloga resulta segura y efectiva en la terapéutica
angiogénica, debido a la propiedad natural de las células de la
médula ósea de proporcionar, entre otras, células progenitoras
endoteliales y también de secretar varios factores angiogénicos y
citocinas. Además se ha señalado que en la fracción CD34 + de las
células madre hematopoyéticas existen progenitores de la células
endoteliales.46,47 Los ensayos clínicos pioneros en
este campo, así como otros que los han continuado, han mostrado la
efectividad del trasplante autólogo de células mononucleares de la
médula ósea en los miembros isquémicos de pacientes con
arteriosclerosis obliterante o tromboangeitis obliterante.46-49
Los conocimientos actuales
sobre la medicina regenerativa, y en particular acerca del uso de la
terapia celular, apoyan fuertemente la opinión de que este nuevo
tipo de tratamiento puede contribuir significativamente al manejo de
los enfermos con isquemia crónica de los miembros inferiores y a
disminuir la necesidad de amputación.
La extensión de la aplicación
de este proceder a pacientes con trastornos isquémicos menos
avanzados, con claudicación, pero sin lesiones tróficas, pudiera
contribuir a mejorar o eliminar esta manifestación y por lo tanto, a
mejorar su calidad de vida.
Alteraciones óseas:
Estudios experimentales han
demostrado la capacidad de las células de la médula ósea para la
formación de tejido óseo. 13,18,20 Desde hace algún tiempo, se ha
planteado la posibilidad de usar médula ósea con fines regenerativos
óseos mediante su aplicación local en aquellos huesos con
alteraciones producidas por diferentes tipos de lesiones.50
En algunos experimentos en
ratas y ratones, se han implantado con buenos resultados células
madre derivadas de la médula ósea, en lesiones óseas provocadas.
Esta terapia celular se hizo directamente en la lesión, en la que se
añadió una estructura de apoyo formada por hidroxiapatita, que
servía de andamio reconstructivo. Estos estudios se han repetido en
perros y ovejas, y en ellos se han comprobado las ventajas que esta
forma de terapia celular ofrece para la formación ósea y la
reconstrucción del segmento dañado.18,51
Estas experiencias se
aplicaron posteriormente en los humanos, en los que se llevó a cabo
la implantación de células madre hematopoyéticas autólogas en
lesiones óseas significativas. Con este método se pudo observar la
rápida formación ósea en el sitio de la implantación y una
recuperación más favorable, en comparación con el tratamiento
tradicional y sin complicaciones de importancia.18 Entre otras
alteraciones que también han sido tratadas eficazmente con este
proceder, se encuentran los quistes óseos, las pseudoartrosis y las
fracturas óseas complejas.
Estos resultados sustentan los
trabajos preliminares en este campo en que los ortopédicos
inyectaban médula ósea autóloga fresca en algunas lesiones óseas
para lograr una reconstrucción mejor y más rápida. Los resultados
obtenidos sugerían la existencia en la médula ósea de células
osteogénicas que contribuían a la reparación de los huesos
lesionados.13
Para la reconstitución ósea también se han
utilizado células madre procedentes del tejido adiposo.52
Alteraciones oculares:
Las investigaciones fundamentales en esta
área se han realizado en 2 estructuras del ojo: la retina y la
córnea.
Se ha señalado que en algunas
situaciones la ceguera es derivada de una apoptosis de las neuronas
retinianas y cambios en la vasculatura de la retina.53 Estudios
experimentales han puesto en evidencia que la administración de
células madre hematopoyéticas, por su potencialidad de
diferenciación, puede contribuir a la regeneración de lesiones de la
retina provocadas mediante fotocoagulación o con rayos láser.54
Estudios en ratones han
demostrado que la inyección intravítreo de células madre
hematopoyéticas permite contrarrestar la degeneración retiniana y
regenerar la vasculatura de esta región. Por otra parte, la
inyección de células estromales adultas procedentes de la médula
ósea en el espacio subretiniano de ratas, logró la integración de
estas células a la retina, donde formaron estructuras similares a la
capa de fotorreceptores, lo que mostró su capacidad para
diferenciarse en estas estructuras oculares.9,53,55
La disminución de la apoptosis
en las células ganglionares retinianas y de los fotorreceptores
observada después de la administración de EPO en modelos murinos con
isquemia retiniana experimental, abre un interesante tema de
investigación.43
Por otras parte, en los
últimos 10 años, se han logrado notables avances en el campo de la
reconstrucción de la superficie ocular mediante la aplicación de
procederes regenerativos.
Tradicionalmente se ha pensado
que el epitelio de la córnea es suficiente para su autorrenovación.
Sin embargo, recientemente se ha podido demostrar que las células
madre del epitelio corneal solo residen en su periferia en la zona
del limbo, que es la zona transicional situada entre la córnea y la
conjuntiva bulbar.26,56 En condiciones normales, las
células madre del limbo corneal pueden satisfacer las necesidades
regenerativas de la córnea. Esto ha llevado a considerar la
aplicación de las células madre procedentes del limbo para la
regeneración del epitelio corneal que ha sido dañado o ha sufrido
pérdida a causa de un traumatismo, quemadura o enfermedad. Este
criterio ha tenido una aplicación exitosa en la clínica mediante el
trasplante autólogo de células del limbo en lesiones de la
superficie ocular.57,58 El autotrasplante puede hacerse
con la parte sana del limbo del ojo afectado, y si no es posible por
estar la córnea muy dañada, entonces se hace con un injerto de
células límbicas del ojo sano. Cuando el daño es en ambos ojos, se
pueden utilizar células límbicas de un donante; histocompatibles si
proceden de un donante vivo o no compatibles si son de donantes
cadáver.
Se ha comentado que aunque el
trasplante de córnea es un opción en el daño corneal permanente, no
es eficaz en los casos donde es necesario restaurar el epitelio
corneal. Se ha sugerido que el
trasplante de células límbicas sería en algunas situaciones el
tratamiento de elección.58-60
Se plantea que la combinación
del trasplante de células límbicas con un fragmento de membrana
amniótica, puede incrementar los beneficios de este tipo de
trasplante. También se ha indicado que el cultivo del epitelio
límbico en membrana amniótica puede aumentar la capacidad del tejido
límbico para la regeneración de diferentes trastornos cornéales
severos; incluso se ha señalado que los resultados son más efectivos
que cuando se hace el trasplante conjunto de células límbicas y
membrana amniótica; aunque otros autores han comentado que este
método no es superior al trasplante de células límbicas con membrana
amniótica.60-62
Recientemente se ha logrado la
reconstrucción de la córnea mediante células autólogas procedentes
de la mucosa oral. Pocos días después de este proceder, las córneas
recuperaron su transparencia y mejoró notablemente la agudeza visual
sin existencia de complicaciones.63
Trastornos neurológicos:
Un concepto básico en la
biología del desarrollo ha cambiado en los últimos años. El dogma de
que las neuronas del cerebro adulto no regeneran, cayó tras la
evidencia del nacimiento de nuevas neuronas en el hipocampo y zona
subventricular en roedores y seres humanos. También se han
identificado células madre en la zona periependimaria de la médula
espinal. Además, diferentes estudios experimentales han puesto en
evidencia la capacidad de la célula adulta hematopoyética de
diferenciarse in vitro e in vivo hacia microglia, oligodendroglía,
astrocito o neurona.26,64,65 Estos hechos han provocado una
explosión de investigaciones en el ámbito experimental en que se han
utilizado modelos de isquemia cerebral, anoxia cerebral, traumas
cerebrales o de procesos neurodegenerativos.9,65 También se han realizado algunas
investigaciones en animales con lesiones traumáticas de la médula
espinal en los que se aplicaron células madre directamente en el
tejido dañado y también por vía intraventricular, intratecal o
endovenosa. En ellos se pudo comprobar que la vía intratecal es
efectiva y más eficiente que la endovenosa, por lo que se consideró
su uso potencial en los humanos.66
En los últimos años, se han
publicado numerosos trabajos realizados en modelos de isquemia
cerebral en animales, en los que se han utilizado como fuentes las
células madre hematopoyéticas periféricas u obtenidas de cordón
umbilical fetal o de neonato, que demostraron que estas células son
capaces de diferenciarse en neuronas o glías, sobrevivir al
hospedarse en el sistema nervioso adulto sano o lesionado,
integrarse al tejido hospedero y modificar favorablemente la
conducta de los animales sujetos a la investigación, cuando se
compararon con sus controles.9,20,65,67
También se ha señalado que las
mejorías observadas pudieran representar más bien un efecto
secundario por la producción de moléculas bioactivas, entre las que
se pudieran incluir factores tróficos con efectos regenerativos o
antiapoptóticos, factores angiogénicos, factores antinflamatorios
capaces de inhibir la formación de fibrosis, y algunos factores
natriuréticos que mediante la inducción de diuresis ayuden a mejorar
el edema cerebral.
En fecha reciente se ha
comunicado que la administración del FEC-G con el objetivo de
movilizar células madre hematopoyéticas desde la médula ósea hacia
zonas isquémicas cerebrales inducidas experimentalmente en animales,
lograba una mejoría de las lesiones, pues se obtuvo una reducción
del volumen de la zona con infarto cerebral y mejoría de la
neuroplasticidad y vascularización en comparación con los controles.
Además se planteó que el FEC-G tenía una fuerte actividad
neuroprotectora, así como un considerable potencial
neurogénico.68
La administración de FEC-G por vía sistémica evidenció su capacidad
para atravesar la barrera hematoencefálica intacta, propiedad que
comparte con otros factores estimuladores, como son la EPO y el
factor estimulador de colonias de granulocitos y macrófagos.69 Por otra parte, la
administración de EPO en diferentes modelos animales con lesiones
neurológicas provocadas, ha sugerido que la EPO posee un efecto
neuroprotector y generador de angiogénesis. 43,70 También se han
llevado a cabo otras investigaciones con factores estimuladores,
entre ellos el factor de crecimiento de fibroblastos-básico, la
neurotrofina-3, la proteína osteogénica-1, el factor de crecimiento
de fibroblastos – 2 (FCF-2), el factor de crecimiento del endotelio
vascular, el factor de crecimiento epidérmico (FCE) y el FEC-G.26,69,71,72 Así la
infusión intraventricular de FCF-2 y de FCE en modelos de isquemia
cerebral, fue seguida de regeneración de células neurales endógenas.
26 En otro estudio realizado en ratas también con isquemia cerebral,
se puso de manifiesto que la administración de sildenafil indujo
neurogénesis local y recuperación funcional.73
En su conjunto, las
investigaciones con estos factores estimuladores han abierto una
posibilidad muy atractiva para su utilización en ensayos clínicos en
diferentes trastornos neurológicos. Se ha señalado que la indicación
de la terapéutica celular pudiera incluir tanto el trasplante de
células madre como la estimulación de las endógenas.
Otras investigaciones han
evidenciado mejoría en modelos animales de enfermedades
neurodegenerativas con la administración de células madre
hematopoyéticas por vía endovenosa, intraperitoneal o aplicándolas
localmente.
Entre los antecedentes de la
aplicación clínica de la medicina regenerativa en enfermedades
neurodegenerativas, está el uso de injertos de células fetales en
pacientes con enfermedad de Parkinson. A pesar de que los estudios
iniciales no controlados parecieron prometedores, ya que se
comunicaron algunas mejorías de la enfermedad, surgieron varios
problemas prácticos que frenaron esta conducta terapéutica, entre
ellos los diferentes métodos usados que hacían difícil una adecuada
comparación de los resultados, la dificultad para la obtención y
conservación del material hístico que se utilizaría en el implante y
los problemas éticos relacionados con la obtención, manipulación y
empleo de tejido fetal humano.74,75 Sin embargo, un estudio reciente
controlado y a doble ciegas, en que se implantó tejido fetal en
pacientes con enfermedad de Parkinson, no mostró los resultados
esperados con este proceder y se señaló que de acuerdo con estos
datos, este tipo de trasplante no podía ser recomendado como
tratamiento de la enfermedad de Parkinson.76 Tales situaciones, han impulsado la
búsqueda de otras fuentes de material para el trasplante, y en
particular, han despertado el interés en las células madre adultas.
Otra experiencia clínica en
enfermedades neurodegenerativas, fundamentada por las mejorías
apreciadas en animales de experimentación, está dada por la
implantación intraestriatal en pacientes con enfermedad de
Huntington de tejido estriatal procedente de fetos humanos. En
algunos de los enfermos se apreció cierto grado de mejoría
funcional, motora y cognitiva.77 En esta enfermedad se están
explorando diferentes técnicas de terapia celular que incluyen el
trasplante de tejido embrionario estratial y la expansión y
diferenciación de células similares a las estriatales a partir de
células madre.78
No obstante, se ha comentado
que para que se obtenga un beneficio clínico bien definido, es
necesario que se produzca una mayor supervivencia de las células
tras su implante. Además, se ha señalado que sería posible aumentar
la eficacia de la regeneración neural espontánea que existe en estos
pacientes a partir de la zona subventricular.26
Otra enfermedad que se ha
sugerido como candidata potencial para el tratamiento celular, es la
esclerosis lateral amiotrófica. Algunos investigadores han subrayado
que la célula madre pudiera contribuir a la protección neuronal en
esta enfermedad y quizás también a su regeneración. Sin embargo, la
primera probabilidad es la que parece más factible, pues
desafortunadamente, la complejidad de esta enfermedad hace un tanto
irreal la segunda en el estado actual de los conocimientos y del
desarrollo científico-técnico.79
Estas expectativas tienen como
base los resultados alentadores obtenidos en un modelo de esclerosis
lateral amiotrófica en ratones. En ellos se pudieron apreciar
mejorías funcionales y aumento de la sobrevida, después de implantar
en la médula espinal neuronas derivadas de una línea celular
obtenida de un teratoma humano, o de la administración intravenosa
de células del cordón umbilical humano,26 En este modelo también se han
inyectado células de Sertoli en el parénquima de la médula espinal,
teniendo en cuenta la posibilidad de que estas tengan potencialidad
neuroprotectora. En ese estudio se pudo apreciar un beneficio
neuroprotector significativo en las neuronas motoras vulnerables. Se
sugirió que esto podría estar relacionado con la secreción de
factores neurotróficos.80
En la actualidad ya se han
comunicado algunos ensayos clínicos preliminares en humanos. En uno
de ellos, se inyectaron por vía intratecal células CD34 +
procedentes de la sangre periférica. En ninguno de los 3 casos así
tratados se observaron manifestaciones secundarias, pero tampoco
mejoría clínica.81 En otros 7 enfermos se inyectaron en
la médula espinal células madre autólogas procedentes de la médula
ósea. os efectos secundarios posoperatorios fueron transitorios.
Después de 3 meses se observó una disminución de la pérdida de la
fuerza muscular en los músculos proximales de los miembros
inferiores en 4 pacientes y un ligero incremento de la fuerza en
2.82 Estos
resultados crean perspectivas de que se pueda disminuir la
progresión de la enfermedad mediante el tratamiento con células
madre adultas,pero estos estudios están aún en una fase muy
temprana,por lo que no se deben sobredimensionar las observaciones
preliminares y esperar por investigaciones controladas a largo plazo
para que no surjan falsas esperanzas y perspectivas desmedidas.
La esclerosis múltiple es otra
enfermedad en la que se plantea la terapia celular con células madre
como una posibilidad futura. Hasta donde conocemos, la aplicación
clínica de células madre en esta entidad solo se ha realizado
mediante el trasplante convencional de médula ósea.
La esclerosis múltiple es una
enfermedad autoinmune compleja con características multifocales en
que la vaina de mielina que cubre los axones se destruye en
determinados sitios, lo que impide la transmisión de señales por las
correspondientes neuronas.
Se ha planteado que los axones
desmielinizados pueden con el tiempo remielinizarse espontáneamente,
pero de una forma insuficiente para una recuperación completa. Los
intentos que se han hecho para regenerar las células formadoras de
mielina han tenido algunos éxitos, pero muy limitados, por el
carácter multifocal de las lesiones.83 Por otra parte, en modelos
experimentales de desmielinización se ha demostrado la
remielinización de la médula espinal. después de la administración
local o intravenosa de células procedentes de la médula ósea. 26
Sobre la base de estas
observaciones, se ha comentado que la administración de células
madre pudiera ser útil en el tratamiento futuro de enfermedades
desmielinizantes, pero se ha sugerido que antes de llevar esto a la
práctica, sería conveniente definir algunos puntos tales como: la
fuente idónea de células madre para el trasplante, la ruta más
apropiada para la administración de las células madre, lograr la
persistencia y diferenciación de las células madre en el tejido
receptor y la integración duradera y funcional en el tejido receptor
de las células trasplantadas.83,84
Las experiencias en humanos
con el trasplante de células madre en lesiones isquémicas cerebrales
son escasas. En un estudio piloto realizado en 12 pacientes con
infarto de ganglios basales, se implantaron en el cerebro, mediante
cirugía estereotáctica, neuronas cultivadas. La evaluación evolutiva
no mostró efectos adversos relacionados con el proceder. Con la
aplicación de escalas evaluativas apropiadas, se pudo apreciar una
mejoría significativa en los enfermos y la PET mostró mejoría de la
captación de fluorodesoxiglucosa en el sitio de implantación en 6 de
los 11 casos analizados.85
Con posterioridad. se hizo un
ensayo clínico aleatorizado en que se aplicó el mismo proceso
en 18 pacientes con ictus, 9 isquémicos y 9 hemorrágicos.
Aunque en algunos pacientes se observó mejoría, que en varios de
ellos se tradujo en una mejoría de sus actividades diarias, no se
pudo demostrar un beneficio significativo de la función motora.86
Por otra parte, 5 pacientes
con infartos cerebrales en el territorio de la arteria cerebral
media, que recibieron por vía endovenosa células mesenquimales
autólogas expandidas en cultivo, mostraron mejoría, comparados con
25 casos controles en que no se hizo este tratamiento.87 Otros 5 pacientes
con infartos de ganglios basales y trastornos neurológicos estables
fueron neurotrasplantados con células fetales porcinas. Después de 2
meses se apreció mejoría del lenguaje, de los trastornos motores o
de ambas manifestaciones en 2 casos. En 3 enfermos no hubo efectos
adversos, pero sí en los otros 2, pues en uno de ellos empeoró
transitoriamente el trastorno motor y en el otro hubo convulsiones
postratamiento.88 Varios experimentos en animales
han evidenciado la potencialidad de las células madre adultas para
el tratamiento de lesiones de la médula espinal. Recientemente se
comunicó el caso de una paciente con un traumatismo de la médula
espinal en la que se trasplantaron directamente en el sitio
lesionado células madre HLA compatibles obtenidas de sangre de
cordón umbilical. Cuarenta y un día después del trasplante se
observó mejoría en la sensibilidad y movimientos en la cadera y los
muslos. En la tomografía computadorizada y en las imágenes por
resonancia magnética, se apreció cierto grado de regeneración
medular en el sitio de la lesión.89
En un grupo de pacientes con
accidente cerebrovascular agudo se utilizó eritropoyetina humana
recombinante por vía endovenosa en altas dosis diarias durante los 3
primeros días después del accidente vascular. El tratamiento fue
bien tolerado y se asoció con una mejoría clínica que se hizo
evidente al mes. Se observó una tendencia a la reducción del infarto
en los sujetos tratados en comparación con los controles.90
Todo ello abre nuevos caminos
para la aplicación de los nuevos métodos de la medicina regenerativa
en enfermedades cerebrovasculares y neurodegenerativas, entre otras
enfermedades crónicas que no son curables con los métodos que se
aplican en la actualidad.
Miopatías:
En algunos modelos
experimentales en que se usaron ratones, se implantaron células de
la médula ósea en los músculos dañados químicamente y se pudo
comprobar que después de 5 semanas, se había conseguido la
regeneración del músculo. Estas observaciones, junto con las
realizadas en modelos de ratones con distrofia muscular tipo
Duchenne, han abierto nuevas posibilidades para el tratamiento de
enfermedades musculares, incluyendo las distrofias.21,91
La distrofia muscular se ha
tratado de curar en ratones que tienen una mutación puntiforme
específica en la proteína muscular distrofina. Para esto, en un
determinado músculo de los animales se inyectaron células madre
mesenquimales extraídas de la médula ósea de ratones normales
histocompatibles. En los músculos inyectados se pudo apreciar
evolutivamente la expresión de distrofina, lo que sugería que las
células mesenquimales normales se diferenciaban en mioblastos y
después se fusionaban con las células musculares del animal receptor
con la consiguiente producción de distrofina normal. Se consideró
que una limitante de este método era la poca posibilidad de aportar
suficientes células normales a los músculos que permitieran la
curación de la enfermedad, pues la inyección de todos los músculos
del cuerpo no es una tarea que parece factible ni prudente.13
Sin embargo, estas experiencias en su
conjunto favorecen la continuación de las investigaciones sobre la
aplicación de la terapia celular en miopatías.
Diabetes mellitus:
El páncreas posee una función
exocrina y otra endocrina dependiente de los islotes de Langerhans
donde están situadas las células beta productoras de la insulina. La
capacidad de replicación de estas células está limitada, por lo que
se han explorado los trasplantes celulares para la curación de esta
enfermedad.
Hasta el momento, no se ha
caracterizado claramente la célula madre pancreática adulta; pero se
han identificado varias células que pueden tener esta función, como
son: las células madre que expresan nestina, marcador de célula
madre neural, y las células ovales, que se consideran células madre
hepáticas que pueden dar lugar a hepatocitos y a células de los
conductos biliares. Como parte de las células madre existentes en la
médula ósea, se han encontrado también células ovales.3,92
Muchos trabajos sugieren que
la principal fuente de progenitores pancreáticos son las células
maduras de los propios conductos pancreáticos, las que han mostrado
gran capacidad de expansión, diferenciación y regeneración
pancreática, después de la pancreatectomía.
Recientemente, han surgido
algunas esperanzas para la cura permanente de la diabetes mediante
el trasplante de islotes de Langerhans en el hígado de pacientes
diabéticos, lo que ha despertado un nuevo interés en este
campo.93 No
obstante, como existen grandes limitaciones para la obtención de
donantes de islotes, la posibilidad de tratamiento con esta conducta
sería solo para un número pequeño de pacientes insulinodependientes.
Además, la expansión in vitro de
células beta diferenciadas hasta el momento no ha resultado
eficiente.
Por lo tanto, se están
explorando otras estrategias para lograr la expansión de células
productoras de insulina. Con esta finalidad se han realizado varios
experimentos con células madre embrionarias en modelos animales con
resultados prometedores, pero muy limitados para su aplicación por
los conocidos factores éticos relacionados con estas células. Por
este motivo, en los últimos años han surgido las células madre
adultas como posibles candidatas para el tratamiento de la diabetes.
Además, estos criterios se apoyan en el conocimiento reciente de que
las células madre son capaces de inducir inmunotolerancia, lo que ha
planteado la posibilidad de que puedan resistir la autoinmunidad
existente en la diabetes tipo I, aún después de diferenciadas en el
paciente en células beta.92
Entre las células madre
adultas sugeridas para su implantación en pacientes diabéticos, se
encuentra la célula madre hematopoyética, lo que se considera una
proposición muy atractiva. Una experiencia reciente realizada en
ratones demostró la reversión de la diabetes experimental mediante
trasplantes repetidos de médula ósea.94 Otros autores han señalado que una
conducta lógica en la diabetes mellitus tipo I sería lograr un
bloqueo inicial de la autoinmunidad, con la finalidad de facilitar
el uso posterior más eficiente de la terapia celular con células
madre.95
Todos estos resultados apoyan
las investigaciones relacionadas con la inducción de
inmunotolerancia, la aplicación de la terapia celular y posiblemente
con la asociación de estos procederes, en la búsqueda de la curación
de la diabetes mellitus.
También se han realizado
algunas investigaciones acerca del uso de la terapia celular en la
diabetes tipo II.
Los resultados obtenidos en
modelos experimentales de diabetes tipo II han sido más limitados,
pero han indicado que la terapia celular pudiera ser aplicable en
esta enfermedad.96 En ratones obesos que desarrollan
espontáneamente diabetes tipo II, se inyectaron en el plexo orbital
células mononucleares humanas procedentes de sangre de cordón
umbilical y se observó mejoría de la glucosa sanguínea y de la tasa
de supervivencia. Esto sugirió que la aplicación de estas células
pudiera ser otra modalidad de terapia con células madre en la
diabetes mellitus.97 En fecha reciente, se comunicaron los
resultados obtenidos en 16 pacientes diabéticos tipo II a los que se
le implantaron, a través de la arteria esplénica, células
mononucleares autólogas CD34 + CD38- provenientes de la médula ósea.
No se reportaron complicaciones, y después de 90 días, el 84 % de
los pacientes no recibía tratamiento ni con hipoglicemiantes orales
ni con insulina. 98 Estos resultados son estimulantes, pero sería
recomendable la evaluación de los pacientes durante un tiempo más
prolongado y la realización de ensayos clínicos controlados con un
mayor número de casos.
Enfermedades hepáticas:
La regeneración del tejido hepático es una
propiedad bien conocida de este órgano, en el que, después de una
hepatectomía parcial, las células remanentes pueden restaurar la
celularidad hepática.Se ha expuesto que un compartimiento potencial
de células madre hepáticas se encuentra en las ramas del árbol
biliar intrahepático.20,99
Existen diferentes estudios
que han puesto en evidencia la posibilidad de realizar terapia
celular con células madre en hepatopatías y también se ha comprobado
la capacidad de la médula ósea adulta para producir células con
características morfológicas y funcionales de hepatocitos. 2,100 Se
ha observado que el número de hepatocitos encontrados en el hígado
derivados de la célula madre hematopoyética, dependen de la
existencia o no de lesiones hepáticas y son más numerosos si existe
algún daño hepático.20
En el orden experimental en
modelos animales se ha comunicado que la administración por vía
intravenosa de médula ósea o de células madre hematopoyéticas
procedentes de la sangre periférica, podía producir una reducción
notable de la viremia en casos de hepatitis B o C cuando las células
madre eran transfectadas con interferón beta, y producir una
inhibición de la fibrogénesis y apoptosis con desaparición de la
fibrosis hepática en casos de cirrosis, cuando las células madre
hematopoyéticas habían sido transfectadas con el factor de
crecimiento hepatocítico.9
En experimentos también
realizados en ratones, se comprobó la capacidad de las células de la
médula ósea para curar enfermedades metabólicas como la tirosinemia
tipo I. 101 Otra estrategia
innovadora para el tratamiento de hepatopatías fue comunicada
recientemente. Se ha señalado que la repoblación de los hepatocitos
en las hepatopatías crónicas causadas por disfunciones de estas
células, generalmente resulta insuficiente con los métodos
convencionales. Así, en un modelo experimental realizado en ratas,
se comprobó una repoblación masiva con los hepatocitos normales
trasplantados, después que la proliferación de los hepatocitos
residentes previamente dañados había sido bloqueada con la
administración de retrorsina. Con este proceder hubo normalización
de la estructura hepática y de su funcionamiento.21
Estas experiencias han
resultado muy estimulantes para la continuación de las
investigaciones en este campo de la medicina.
Nefropatías:
El riñón fue el primer órgano
trasplantado con éxito. Sin embargo, esta no es la solución para
gran parte de los pacientes con insuficiencia renal crónica que no
cuentan con la posibilidad de un riñón para el trasplante. Por este
motivo, se continúa en la investigación de otros métodos
alternativos que puedan beneficiar a estos pacientes, entre ellos,
la terapia celular, pues se ha comunicado que células procedentes de
la médula ósea se pueden diferenciar en células renales, incluyendo
células del mesangio, endoteliales, podocitos y células
tubulares.102 En
experimentos con animales se ha demostrado que la administración de
células de la médula ósea genéticamente modificadas pueden aportar
factores antinflamatorios y suprimir el daño renal en ratones con el
síndrome de Goodpasture.103
Por otra parte, se han
comunicado resultados satisfactorios con la utilización de los
denominados túbulos renales bioartificiales en que se emplean
células progenitoras epiteliales sobre membranas de fibra hueca que
son permeables, tanto al agua como a los solutos. Este sistema de
filtración se ha empleado como un aditamento extracorpóreo para el
tratamiento de la insuficiencia renal crónica en animales de
experimentación y se han comunicado algunas experiencias con
resultados alentadores en pacientes con daños renales.104
Otros
estudios:
- Pulmón. E n ratones en los que se provocó
una lesión alveolar extensa con el uso de bleomicina, se observó
la regeneración de nuevos neumocitos, después de la administración
intravenosa de células hematopoyéticas procedentes de la médula
ósea.105 Otros
autores también han comprobado experimentalmente la regeneración
de neumocitos en pulmones con lesiones alveolares extensas.9
- Piel. Desde hace algún tiempo se ha
estado trabajando en diferentes tipos de cultivos para la
expansión de queratinocitos humanos normales, con el objetivo de
su utilización en pérdidas cutáneas extensas. 106 Estos métodos se
han utilizado exitosamente para la expansión de queratinocitos
autólogos y alogénicos que proporcionaron tejidos que se aplicaron
en el tratamiento de quemaduras extensas.21,107
En los últimos años se han
mejorado las condiciones de cultivo de las células epiteliales, que
ya permiten no solo la expansión de queratinocitos, sino también de
melanocitos y de células progenitoras de glándulas sebáceas y de
pelos. Esto ha proporcionado un aspecto más natural a la piel cuando
se hacen los trasplantes cutáneos con células cultivadas. Por lo
tanto, el cultivo de células epiteliales se ha extendido a otros
usos, como son la cicatrización de heridas y de úlceras crónicas de
las piernas, reconstitución de la mucosa oral afectada por
alteraciones gingivales o palatinas y también para la regeneración
epidérmica después de la extirpación de grandes nevos, cicatrices,
queloides o tatuajes.21
- Tracto digestivo. En la enfermedad de
Crohn, una complicación compleja y difícil de tratar es la
formación de fístulas, con frecuencia perianales. En el caso de
las mujeres, se pueden presentar fístulas rectovaginales. Estas
complicaciones afectan notablemente la calidad de vida de los
pacientes.
Hace relativamente poco
tiempo, se comunicó el caso de una paciente con una fístula
rectovaginal recurrente que fue tratada exitosamente mediante la
implantación de células madre adultas procedentes de la grasa
obtenida mediante liposucción. 108
Más recientemente, se
publicaron los resultados obtenidos en 5 pacientes con enfermedad de
Crohn y fístulas anorrectales en que se utilizó ese mismo tipo de
terapia celular. Uno de los enfermos fue excluido de la
investigación por contaminación bacteriana del cultivo celular. En
los 4 restantes, se trataron 9 trayectos fistulosos. La introducción
de las células se hizo junto al orificio interno de la mucosa
rectal. La evolución de 8 de estas fístulas fue seguida semanalmente
al menos durante 8 semanas. Al final de este período, en 6 fístulas
(75 %) se había logrado la epitelización del orificio externo y se
evaluaron como cicatrizadas. Las 2 fístulas restantes (25 %) no
cicatrizaron totalmente, pues en ellas solo se obtuvo un cierre
incompleto del orificio externo, pero con una significativa
disminución del flujo. 109 La ampliación de estas investigaciones,
con la incorporación de mayor número de casos, contribuirá sin dudas
a precisar la trascendencia de esta nueva modalidad terapéutica.
Aparato reproductor femenino:
- Endometrio. La regeneración del endometrio en
cada ciclo menstrual es un requisito necesario para la
reproducción. Las células que se diferencian para regenerar el
endometrio son las células madre endometriales que se encuentran
en su capa basal. Recientemente, se planteó la posibilidad de que
la repoblación del endometrio se pudiera efectuar por células de
procedencia extrauterina. En 4 pacientes que recibieron un
trasplante de médula ósea alogénico con incompatibilidad en solo
un antígeno HLA, se investigó la presencia en su endometrio de
células endometriales derivadas de las células del donante, lo que
se pudo comprobar en todos los casos. Estos hallazgos sugieren que
células madre procedentes de la médula ósea pueden originar
células endometriales y contribuir a la regeneración del
endometrio.110
Estas observaciones abren un atrayente campo de investigación para
la búsqueda de nuevas posibilidades terapéuticas de algunas
situaciones en que la regeneración endometrial se encuentra
afectada, como sucede en el síndrome de Asherman y en mujeres
curadas de cáncer que han recibido radiaciones o
quimioterapia.111
- Ovarios. Experimentos realizados en
ratones hembras genéticamente estériles o en las que la
esterilidad había sido provocada por quimioterapia, demostraron
que el trasplante de médula ósea, o de sangre periférica
alogénica, puede restaurar la producción de oocitos. Estos
resultados identifican a la médula ósea como una fuente potencial
de células madre que pueden inducir oogénesis.
Sin embargo, la capacidad de
desarrollo y fertilización de estos oocitos no fue determinada.112 Por otra parte, se
han expuesto dudas sobre algunos de los planteamientos realizados
por los autores de ese trabajo, por lo que es recomendable ampliar
las investigaciones que permitan esclarecer esta situación, y
explorar nuevas posibilidades que faciliten la aplicación de
material autólogo en el tratamiento de la insuficiencia ovárica
prematura y de la infertilidad de causa ovárica.113
La recopilación de toda la
información que se ha aportado nos ofrece una visión general de los
avances que se han obtenido con la terapia celular, en particular
con la aplicación de las células madre adultas procedentes de la
médula ósea, así como sus perspectivas. Según han ido aumentando los
conocimientos, han ido surgiendo también muchas interrogantes, gran
parte aún sin respuesta, pero que seguramente la tendrán con la
continuidad e incremento de las investigaciones. La terapia celular
regenerativa es un proceder reciente que está aún dando sus primeros
pasos y no se conoce hasta dónde se extiende el límite de sus
posibilidades, por lo que aún queda un largo camino hasta que ellas
se puedan definir. A propósito de esto, vale la pena recordar 2
expresiones que pueden ser aplicables en esta situación : “Caminante
no hay camino, se hace camino al andar” (Antonio Machado , poeta español,
1875-1939) y “La única posibilidad de descubrir los límites de lo
posible es aventurarse un poco más allá en el terreno de lo
imposible” (Arthur C. Clarke, escritor
inglés, 1917-).
Summary
Regenerative medicine. Stem cells in heart
diseases
The application of
regenerative medicine in patients with cardiovascular diseases has
been the object of numerous researches in the last years, not only
in acute processes as the myocardial infarction, but also in chronic
ones, such as ischemic heart disease, or in both. Different sources
of cells have been used. The first attempts were made at the
laboratory with embryonic cells. Later on, autologous myocites taken
from the skeletal muscle and previously cultured were injected. More
recently, the already well-known adult hematopoeietic stem cell from
the bone marrow appears as a “new star”. It is evident that the
cells from the bone marrow have the capacity of differentiating into
cardiomyocites. The mechanism through which it occurs has not been
well elucidated yet. It is
stated that it is due to the plasticity of the cells when they are
directly injected in the ischemic area during a bypass surgery or by
the intracoronary, transendocardeal or systemic route. Several
studies have been reported in world literature, but most of them
cover a small number of patients, and a few have a control group and
they are non-randomized studies. The feasibility, efficiency and
innocuousness of the procedure have been proved in them. However,
there are still different questions about this procedure.
Key words:
Hematopoeietic stem cell, myocardial infarction, ischemic heart
disease, regenerative medicine.
Referencias bibliográficas
- Mironow V, Visconti R, Markwald R. What
is regenerative medicine? Emergence of applied stem cell and
developmental biology. Expert Opin Biol Ther 2004;4:773-81.
- Verfaillie CM, Pera MF, Lansdorp PM. Stem
cells: Hype and reality. Hematology 2002;1:369-91.
- Hernández P, Dorticós E. Medicina
regenerativa. Células madre embrionarias y adultas. Rev Cubana
Hematol Inmunol Hemoter. Disponible en: http://www.bvs.sld.cu/revistas/hih
- Dong WR, Xiao YQ, Piao YJ, Chen YH. In
vivo tissue engineering: A new concept. Di Yi Jun Yi Da Xue Xue
Bao 2004;24:969-74.
- Zdrahala RJ, Zdrahaala IJ. In vivo tissue
engineering: Part I. Concept genesis and guidelines for its
realization. J Biomater Appl 1990;14:192-209.
- Muschler GF, Nakamoto C, Griffith LG.
Engineering principles of clinical cell-based tissue engineering.
J Bone Joint Surg Am 2004;86-A:1541-58.
- Iáñez E. Células madre y clonación
terapéutica. 2004. Disponible en:
http://bvs.sld.cu/revistas/hih/vol22_1_06/www.urg.es/%20~%20eianez/Biotecnologia/clonembrion.htm
- Thomson JA, Itskovitz-Eldor J, Shapiro
SS, Waknitz MA, Swiergiel JJ, Marshall VS, et al. Embryonic stem
cell lines derived from human blastocysts. Science
1998;282:1145-7.
- Körbling M, Estrov Z. Adult stem cells
for tissue repair. A new therapeutic concept ? N Engl J Med
2003;349:570-82.
- Parmacek MS, Epstein JA. Pursuing cardiac
progenitors: regeneration redux. Cell 2005;120:295-8.
- Humes HD, Szczypka MS. Advances in cell
therapy for renal failure. Transpl Immunol 2004;12(3-4):219-27.
- Daley GQ, Goodell MA, Snyder EY.
Realistic prospects for stem cell therapeutics. Hematology
2003;1:398-418.
- Caplan I. Mesenchymal stem cells: Cell
based reconstructive therapy in orthopedics. Tissue Eng
2005;11:1198-211
- Gratwohl A, Baldomero H, Horisberger B,
Schmid C, Passwerg J, Urbano-Ispizua A. Current trends in
hematopietic stem cell transplantation in Europe . Blood
2002;100:2374-83.
- Sullivan KM, Parkman R, Walters MC. Bone
marrow transplantation for non-malignant disease. Hematology
(American Society of Hematology Education Program Book)
2000;1:319-38.
- Coccia PF, Krivit W, Cervenka J, Clawson
C, Kersey JH, Kim TH, et al. Successful bone marrow
transplantation for infantile malignant osteoporosis. N Engl J Med
1980;302:701-8.
- Horwitz EM, Prockop DJ, Fitzpatrick LA,
Koo WW, Gordon PL, Neel M, et al. Transplantability and
therapeutic effects of bone marrow-derived mesenchymal cells in
children with osteogenesis imperfecta. Nat Med 1999;5:309-13.
- Cancedda R, Bianchi G, Derubeis A, Quarto
R. Cell Therapy for bone disease: A review of current status. Stem
Cells 2003;21:610-9.
- Pereira R, O´Hara M, Laptev A. Marrow
stromal cells, a source of progenitor cells for nonhematopoietic
tissues in transgenic mice with a phenotype of osteogenesis
imperfecta. Proc Natl Acad Sci USA 1998;95:1142-7.
- Garrido Colino C. Estado actual de la
investigación con células madre. An Pediatr (Barc) 2003;59:552-8.
- Migliaccio AR, Quarto R, Piacibello W.
Cell therapy: Filling the gap between basic sicence and clinical
trials. Stem Cells 2003;21:348-56.
- Zhang C, Chen W, Xiae LL, Tan EX, Lue SK
, Zheng D, et al. Allogenic umbilical cord blood stem cell
transplantation in Duchenne muscular dystrophy. Zhonghua Yi Xue Za
Zhi 2005;85:522-5 (artículo en chino) Resumen Medline.
- Menasche P. Skeletal muscle satelite cell
transplantation. Cardiovasc Res 2003;58:351-7.
- Siminiak T, Kurpirz M. Myocardial
replacement therapy. Circulation 2003;108:1167-71.
- Strauer BE, Brehm M, Zeus T, Köstering M,
Hernández A, Sorg RV, et al. Repair of infarcted myocardium by
autologous intracoronary mononuclear bone marrow cell
transplantation in humans. Circulation 2002;106:1913-8.
- Valdés Chavarri M, Pascual Figal D,
Prosper Cardoso F, Moreno Montañez J, García Olmos D, Barcia
Albacar JA. Medicina regenerativa con células madre adultas. Rev
Clin Esp 2005;205:556-64.
- Wollert KC, Drexler H. Clinical
applications of stem cells for the heart. Cir Res 2005;96:151-63.
- Fraser JK, Schreiber RE, Zuk PA, Hedrick
MH. Adult stem cell therapy for the heart. Int J Biochem Cell Biol
2004;36:658-66.
- Fam NP, Verma S, Kutryk M, Stewart DJ.
Clinician guide to angiogenesis. Circulation 2003;108:2613-8.
- Fukuda S, Yoshii S, Kaga S, Matsumoto M,
Kugiyama K, Maulik N. Angiogenic strategy for human ischemia heart
disease: Brief overview. Mol Cell Biochem 2004;264:143-9.
- Ozbaran M, Omay SB, Nalbantgil S,
Kultursay H, Kumanlioglu K, Nart D, et al. Autologous peripheral
stem cell transplantation in patients with congestive heart
failure due to ischemic heart disease. Europ J Cardio-Throrac Surg
2004;25:342-51.
- Menasche P, Hagege AA, Vilquin JT, Desnos
M, Abergel E, Pouzet B, et al. Autologous skeletal myoblast
transplantation for severe post infarction left ventricular
dysfunction. J Am Coll Cardiol 2003;41:1078-83.
- Strauer BE, Brehm M, Zeus T, Gattermann
N, Hernández A, Sorg RV, et al Intrakoronare humane autologe
stammzelltransplantation zur myokardregeneration nach herzinfark.
Dtsch Med Wschr 2001;126:932-8
- Wollert KC, Meyer GP, Lotz J,
Reinges-Lichtenberg S, Lippolt P, Breidenbach C, et al.
Intracoronary autologous bone-marrow cell tranfer after myocardial
infarction: The BOOST randomised controlled clinical trial. Lancet
2004;364:141-8.
- Perin EC, Dohmann HFR, Borojevic R, Silva
SA, Sousa ALS, Mesquita CT , et al. Transendocardial autologous
bone marrow cell transplantation for severe, chronic ischemic
heart failure. Circulation 2003;107:2294-302.
- Hofmann M, Wollerr KC, Meyer GP, Menke A,
Arseniev L, Hertenstein B, et al. Monitoring of bone marrow cell
homing into the infracted human myocardium. Circulation
2005;111:2198-202.
- Kang HJ, Kim HS, Zhang SY, Park KW, Cho
HJ, Koo BK, et al. Effects of intracoronary infusion of peripheral
blood stem-cells mobilised with granulocyte–colony stimulating
factor on left ventricular systolic function and restenosis after
coronary stenting in myocardial infarction: The MAGIC cell
randomised clinical trial. Lancet 2004;363:751-6.
- Perin EC, Silva GV. Stem cell therapy for
cardiac diseases. Curr Opin Hematol 2004;11:399-40.
- Orlic D, Kajstura J, Chimenti S, Limana
F, Jakooniuk I, Quaini F. Mobilized bone marrow cells repair the
infracted heart, improving function and survival. Proc Natl Acad
Sci USA 2001;98:10344-9.
- Kuethe F, Figulla HR, Voth M, Richartz
BM, Opfermann T, Sayer HG, et al. Mobilization of stem cells by
granulocyte colony – stimulating factor for the regeneration of
myocardial tissue after myocardial infarction. Dtsch Med
Wochenschr 2004;129:424-8.
- Valgimigli M, Rigolin GM, Cittanti C,
Malagutti P, Curello S, Percoco G, et al. Use of granulocyte –
colony stimulating factor during acute myocardial infarction to
enlace bone marrow stem cell mobilization in humans: clinical and
angiographic safety profile. Eur Heart J 2005;26:1838-45.
- Wang Y, Tagil K, Ripa RS, Nilsson JC,
Carstensen S, Jorgensen E, et al. Effect of mobilization of bone
marrow stem cells by granulocyte colony stimulating factor on
clinical symptoms, left ventricular perfusion and function in
patients with severe chronic ischemic heart disease. Int J Cardiol
2005;100:477-83.
- Maiese K, Li F, Chong ZZ. New avenues of
exploration for erythropoietin. JAMA 2005;293:90-5.
- Isner JM, Vale P, Symes J, Losordo DW,
Asahara T. Angiogenesis and cardiovascular disease. Dialog
Cardiovas Med 2001;6:145-65.
- Kinnaird T, Stabile E, Burnett MS, Shou
M, Lee CW, Barr S, et al. Local delivery of marrow derived stromal
cells augments collateral perfusion through paracrine mechanisms.
Circulations 2004;109:1543-9.
- Tatieshi-Yuyama E, Matsubara H, Murohara
T, Ikeda V, Shintani S, Masaki H, et al. Therapeutic angiogenesis
for patients with limb ischaemia by autologous transplantation of
bone-marrow cells: A pilot study and a randomised controlled
trial. Lancet 2002;360:427-35.
- Higashi Y, Kimura M, Hara K, Noma K,
Jitsuiki D, Nakagawa K, et al. Autologous bone-marrow mononuclear
cell implantation improves endothelium-dependent vasodilation in
patients with limb ischemia. Circulation 2004;109:1215-8.
- Teiji O. Treatment for limb ulcer with
severe ischemia: Therapeutic angiogenesis by autologous
transplantation of bone-marrow. Wound Repair Regen 2004;12(1):A5
(P-I-04).
- Hernández P, Dorticós E, Hernández C,
Cortina L, Marsán V, Macías C, et al.Trasplante de células madre
autólogas en el miembro inferior isquémico de un paciente con
arteriosclerosis obliterante crítica. Rev Cubana Hematol Inmunol
Med Transf 2005 Disponible en: http://www.bvs.sld.cu/revistas/hih
- Connolly JF. Injectable bone marrow
preparations to stimulate osteogenic repair. Clin Orthop
1995;313:8-18.
- Quarto R, Mastrogiacomo M, Cancedda R,
Kutepov SM, Mukhachev V, et al. Repair of large bone defects with
the use of autologous bone marrow stromal cells. N Engl J Med
2001;344:385-6.
- Lendeckel S, Jödicke A, Christophis P,
Heindinger K, Wolff J, Fraser JK, et al. Autologous stem cells
(adipose) and fibrin glue used to treat widespread traumatic
calvarian defects: Case report. J Cranio-Maxillofac Surg
2004;32:370-3.
- Otani A, Dorrell MI, Kinder K, Moreno SK,
Nusinowitz S, Banin E, et al. Rescue of retinal degeneration by
intravitreally injected adult bone marrow derived lineage-negative
hematopoietic stem cells. J Clin Invest 2004;114:765-74.
- Raffi S, Lyden D. Therapeutic stem and
progenitor transplantation for organ vascularization and
regeneration. Nat Med 2003;9:702-12.
- Kicic A, Shen WY, Wilson AS, Constable
IJ, Robertson T, Racokczy PE. Differentiation of marrow stromal
cells into photoreceptors in the rat eye. J Neurosci
2003;23:7742-9.
- Lavker RM, Tseg SC, Sun TT. Corneal
epithelial stem cells at the limbus – looking at some old problems
from a new angle. Exp Eye Res 2004;78:433-46.
- Tseng SC. Significant impact of limbal
epithelial stem cells. Indian J Ophthalmol 2000;48:79-81.
- Muraine M, Salessy P, Watt L, Retout A,
Brasseur G. Limbal autograft transplantation. Eight consecutive
cases. J Fr Ophtalmol 2000;23:141-50.
- Nishiwaki-Dantas MC, Dantas PE, Reggi JR.
Ipsilateral limbal translocation for treatment of partial limbal
deficiency secondary to ocular alkali burn. Br J Ophthalmol
2001;85:1031-3.
- Tsai RJ, Li LM, Chen JK. Reconstruction
of damaged corneas by transplantation of autologous limbal
epithelial cells. N Engl J Med 2000;343:86-93.
- Zito F, Borderie V, Touzeau O, Bourcier
T, Allouch C, Laroche L. Amniotic membrane transplantation in
severe corneal epithelial diseases. Preliminary Results. J Fr
Ophtalmol 2002;25:879-88.
- Shimazaki J, Aiba M, Goto E, Kato N,
Shimmura S, Tsubota K. Transplantation of human limbal epithelium
cultivated on amniotic membrane for the treatment of severe ocular
surface disorders. Ophthamology 2002;109:1285-90.
- Nishida K, Yamato M, Hayashida Y,
Watanabe K, Yamamoto K, Adachi E, et al. Corneal reconstruction
with tissue – engineered cell sheets composed of autologous oral
mucosa epithelium. N Engl J Med 2004;351:1187-96.
- Taupin P. Adult neurogenesis in the
mammalian central nervous system: Functionality and potential
clinical interest. Med Sci Monit 2005;11:RA 247-52.
- Rice CM, Scolding NJ . Adult stem cells –
reprogramming neurological repair? Lancet 2004;363:193-9.
- Bakshi A, Hunteer C, Swanger S, Lepore A,
Fisher I. Minimally invasive delivery of stem cells for spinal
cord injury: advantages of the lumbar puncture technique. J
Neurosurg Spine 2004;1:330-7.
- Haas S, Weidner N, Winkler J. Adult stem
cell therapy in stroke. Curr Opin Neurol 2005;18:59-64.
- Shyu WC, Lin SZ, Yang HI, Tzeng YS, Pang
CY, Yen PS, et al. Functional recovery of stroke rats induced by
granulocyte colony – stimulating factor – stimulated stem cells.
Circulation 2004;110:1847-54.
- Schneider A, Krüger C, Steigleder T,
Weber D, Laage R, Aronowski J, et al. The hematopoietic factor
G-CSF is a neuronal ligand that counteracts programmed cell death
and drives neurogenesis. J Clin Invest 2005;115:2083-98.
- Wang L, Zhang Z, Wang Y, Zhang R, Chopp
M. Treatment of stroke with erythropoietin enhances neurogenesis
and angiogenesis and improves neurological function in rants.
Stroke 2004;35:1732-7.
- Baldauf K, Reymann KG. Influence of
EGF/bFGF treatment on proliferation, early neurogenesis, and
infarct volumen after transient focal ischemia. Brain Res
2005;1056:158-67.
- Ren JM, Finklestin SP. Group factor
treatment of stroke. Curr Drug Targets CNS. Neurol Disord
2005;4:121-5.
- Zhang L, Zhang RL, Wang Y, Zhang C, Zhang
ZG, Meng H, et al. Functional recovery in aged and young rats
after embolic stroke: Treatment with a phosphodiesterase type 5
inhibitor. Stroke 2005;36:847-52.
- Redmon DE . Cellular replacement therapy
for Parkinson´s disease – where we are today? Neoroscientist
2002;8:457-88.
- Sayles M, Jain M, Barjer RA. The cellular
repair of the brain in Parkinson´s disease – past, present and
future. Transplant Immunol 2004;12:321-42.
- Olanow CW, Goetz CG, Kordower JH, Stoessl
AJ, Sossi V, Brin MF, et al. A double – blind controlled trial of
bilateral fetal nigral transplantation in Parkinson´s disease. Ann
Neurol 2003;54:403-14.
- Bachoud–Levi AC, Remy P, Nguyen JP,
Brugieres P, Lefaucheur JP, Bourdet C, et al. Motor and cognitive
improvements in patients with Huntington's disease after neural
transplantation. Lancet 2000;356:1975-9.
- Dunnetts B, Rosser AE. Cell Therapy in
Huntington's disease. Neuro Rx 2004;1:394-405.
- Svendsen CN, Langston JW. Stem cells for
Parkinson´s disease and ALS; replacement or protection? Nature Med
2004;10:224-6.
- Hemendinger R, Wang J, Malik S, Persinski
R, Copeland J, Emerich D, et al. Sertoli cells improve survival of
motor neurons in SOD1 transgenic mice, a model of amyotrophic
lateral sclerosis. Exp Neurol 2005;196:235-43.
- Janson CG, Ramesh TM, During MJ, Leone P,
Heywood J. Human intrathecal transplantation of peripheral blood
stem cells in amyotrophic lateral sclerosis. J Hematother Stem
Cell Res 2001;10:913-5.
- Mazzini L, Fagioli F, Boccaletti R,
Mareschi K, Olivieri G, Olivieri C, et al. Stem cell therapy in
amyotrophic lateral sclerosis: A methodologic approach in humans.
Amyotroph Lateral Scleros Other Motor Neuron Disord 2003;4:158-61.
- Manganas LN , Maletic-Savatic M. Stem
cell therapy for central nervous system demyelinating disease.
Curr Neurol Neurosci Rep 2005;5:225-31.
- Pluchino S, Martino G. The therapeutic
use of stem cells for myelin repair in autoimmune demyelinating
disorders. J Neurol Sci 2005;233:117-9.
- Kondziolka D, Wechsler L, Goldstein S,
Meltzer C, Thulborn KR, et al. Transplantation of cultured human
neuronal cells for patients with stroke. Neurology 2000;55;565-9.
- Kondziolka D, Steinberg GK, Wechsler L,
Meltzer CC, Elder E, Gebel J, et al. Neurotransplantation for
patients with subcortical motor stroke: A phase 2 randomized
trial. J Neurosug 2005;103:38-45.
- Bang OY, Lee JS, Lee PH, Lee G.
Autologous mesenchymal stem cells transplantation in stroke
patients. Ann Neurol 2005;57:874-82.
- Savitz SI, Dinsmore J, Wu J, Henderson
GV, Stieg P, Caplan LR. Neurotransplantation of fetal porcine cell
in patients with basal ganglia infarcts: A preliminary safety and
feasibility study. Cerebrovas Dis 2005;20:101-7.
- Kang KS , Kim SW, Oh YH, Yu JW, Kim KY,
Park HK, et al. A 37–year-old spinal cord-injured female patient,
transplanted of multipotent stem cells from human UC blood with
improved sensory perception and mobility, both functionally and
morphologically: A case study. Cytotherapy 2005;7:368-73.
- Ehrenreich H, Hasselblatt M, Dembowski C,
Cepek L, Lewczuk P, Stiefel M, et al. Erythropoietin therapy for
acute stroke is both safe and beneficial. Mol Med 2002;8:495-505.
- Gussoni E, Soneoka Y, Strickland CD.
Dystrophin expression in the mdx mouse restored by stem cell
transplantation. Nature 1999;401:390-4.
- Lechner A, Habener JF. Stem/progenitors
cells derived from adult tissues: Potential for the treatment of
diabetes mellitus. Am J Physiol Endocrinol Metab 2003;284:E259-66.
- Ryan EA, Lakey JR, Rajotte RV, Korbutt
GS, Kim T, Imes S, et al. Clinical outcomes and insulin secretion
after islet transplantation with the Edmonton protocol. Diabetes
2001;50:710-9.
- • Baneriee M, Kumar A, Bhonde RR.
Reversal of experimental diabetes by múltiple bone marrow
transplantation. Biophys Res Commun 2005;328:318-25.
- Trucco M. Regeneration of the pancreatic
B cell. J Clin Invest 2005;115:5-12.
- Giannoukakis N, Pietropaolo M, Trucco M.
Therapeutic strategies for type 1 and Type 2 diabetes mellitus.
Diabetes Nutr Metab 2002;15:173-203.
- Ende N, Chen R, Reddi AS. Transplantation
of human umbilical cord cells improves glycemia and glomerular
hypertrophy in type 2 diabetic mice. Biochem Biophys Res Commun
2004;321:168-71.
- Fernandez-Viña RJ, Andrin O, Saslavsky J,
Visalovick F, Camozzi L, Ferreyra O, et al. First reported data
from Argentina of implant and cellular therapy in patients with
diabetes type 2 (TECELDIAB Study) Amer Soc Cell Bio. 45 th Annual
Meeting – San Francisco , CA. December 10-14, 2005.
- Forbes S, Vig P, Poulsom R, Thomas H,
Alison M. Hepatic stem cells. J Path 2002;197:510-8.
- Theise NO, Nimmakayalu M, Gardner R,
Illei PB, Morgan G, Teperman I, et al. Liver from bone marrow in
humans. Hepatology 2000;32:11-6.
- Lagasse E, Connors H, Al-Dhalimy M.
Purified hematopietic stem cells can differentiate into
hepatocytes in vivo. Nat Med 2000;6:1229-34.
- Imai E, Ito T. Can bone marrow
differentiate into renal cells? Pediatr Nephrol 2002;17:790-4.
- Yokoo T, Ohashi U, Shen J. Genetically
modified bone marrow continuously supplies antiinflammatory cells
and suppresses renal injury in mouse Good pature syndrome. Blood
2001;98:57-64.
- Humes HD, Szczypka MS. Advances in cell
therapy for renal failure. Transplant Immunol 2004;12:219-27.
- Kotton DN, Ma BY, Cardoso WV . Bone
marrow derived cells as progenitors of lung alveolar epithelium.
Development 2001;128:5181-8.
- Llames SG, del Rio M, Larches F, García
E, García M, Escamez MJ, et al. Human plasma as a dermal scaffold,
for the generation of a completely autologous bioengineering skin.
Transplantation 2004;77:350-5.
- Ronfard V, Rives JM, Neveux Y, Cassin H,
Banandon Y. Long-term regeneration of human epidermis on third
degree burns transplanted with autologous cultures epithelium
grown on a fibrin matrix. Transplantation 2000;70:1551-2.
- García-Olmp D, García-Arranz M, García
IG, Cuellar ES, Blanco IF, Prianes IA , et al. Autologous stem
cell transplantation for treatment of rectovaginal fistula in
perianal Crohn´s disease: A new cell – based therapy. Int J
Colorectal Dis 2003;18:451-4.
- García–Olmo D, García–Arranz M, Herreros
D, Pascual I, Peiro C, Rodríguez–Montes JA. A phase I clinical
trial of the treatment of Crohn´s fistula by adipose mesenchymal
stem cell transplantation. Dis Colon Rectum 2005;18:1416-23.
- Taylor HS. Endometrial cell derived from
donor stem cell in bone marrow transplant recipients. JAMA
2004;292:104-5.
- Polan ML, Yao MWM. Stem cell transfer and
the uterus. The egg teaches the chicken. JAMA 2004;292:81-5.
- Johnson J, Bagley J, Skaznik–Wikiel M,
Lee HJ, Adams GB, Niikura Y, et al. Oocyte generation in adult
mammalian ovaries by putative germ cells in bone marrow and
peripheral blood. Cell 2005;122:305-15.
- Bukovsky A. Can ovarian infertility be
treated with bone marrow – or ovary- derived germ cells ? Reprod
Biol Endocrinol 2005;3:36.
Recibido: 15 de mayo de 006. Aprobado: 2 de
junio de 2006. Dr. Porfirio Hernández Ramírez. Instituto de
Hematología e Inmunología. Apartado Postal 8070, Ciudad de La
Habana, CP 10800, Cuba. Tel (537) 643 8268, 643 8695. Fax (537) 44
2334. e-mail: mailto:ihidir@hemato.sld.cu
|